Pequeños retales de vida

 

 

“Pequeños retales de vida” son pequeños capítulos de mi sencilla y por el momento tranquila existencia, en lo que rodea a mi trabajo (la parte que de otra forma no se ve) y en lo que implica en mi vida personal.
Pretendo hacer de éste espacio un rinconcito tipo diario de a bordo, donde de vez en cuando pueda contar alguna anécdota y acercarla a vosotras. No es, como dice Beverly Clark (el personaje de Susan Sarandon en “¿Bailamos?”): ” (…) Porque necesitamos testigos de nuestra vida. Hay millones de personas en el planeta, ¿qué importa en realidad una simple vida? Pero (…) lo que prometes es que te preocuparás de todo; de lo bueno, de lo malo, de lo terrible, de lo trivial… Todos los días y en todo momento. Lo que dices es: “Tu vida no pasará desapercibida porque yo me fijaré en ella, tu vida no pasará inadvertida, porque yo me convertiré en tu testigo.” Lo cierto es que hace un tiempo que ya superé eso, no creo necesitar testigos de mi vida, pero quiero compartir retazos simplemente por compartir, tal vez por entretener, quizá por ayudar en algo, quizá dar una idea…

Y también estoy dispuesta a probar, a ser testigo de otras vidas, quizá la tuya. De modo que cualquier anécdota o vivencia o retal de vida que te apetezca contar o mostrar, aquí tienes tu espacio, donde puedes escribir lo que más te apetezca.

Gracias por compartir experiencias!

 

     SESIÓN DE FOTOS “OASIS EN LAS ABIERTAS”

Por la mañana bien temprano ya estábamos desayunando allí. un rico café y unas magdalenas enormes y esponjosas. Pronto a recorrer la casa; César y Ana, los dueños, nos enseñan cada rincón de una casa hecha con mimo, mucho cuidado y un gusto exquisito. Al terminar nos dicen que la casa es nuestra y podemos ir  a donde queramos, con toda confianza.

Así que nos ponemos manos a la obra en la habitación nº2 de la planta baja: sacar todo de las bolsas, colgar la ropa, colocar los zapatos, bisutería y complementos, el maquillaje… y eso, a maquillar. Tengo la gran suerte de que mi modelo principal (mi hermana Beatriz) es maquilladora, así que llevo todo el lote junto, ésta chica me vale para un roto y para un descosido. Entre tanto voy preparando la cámara; ahí tengo que confesar que no soy fotógrafa, ni siquiera aficionada, pero intento arreglármelas con lo que aprendí en un curso de fotografía gratuito por Internet (je), y lo mismo puedo decir de la edición fotográfica, que casi lo llevo peor ;).

 

Pasamos la mañana entre cambios de ropa y complementos, paseos arriba y abajo, fotos, posturas, idas y venidas… cuando nos dimos cuenta ya eran las dos y media, así que paramos a comer, donde se incorporó a nosotras Ana, la preciosa y joven bailarina que nos hace de modelo y que acompaña a Beatriz en las fotos. Así que por la tarde, maquillaje para Ana y más cambios de ropa y complementos, paseos arriba y abajo, fotos, posturas, idas y venidas… parece mentira lo rápido que pasa el tiempo cuando tienes que hacer tantas cosas y todas son tan bonitas y divertidas. Una  vez terminado todo, toca recoger ropa, complementos, maquillaje, cámara… y de nuevo cargadas de bolsas y maletas, ésta vez de vuelta a casa, con una experiencia magnífica y un cansancio casi igual.

Al día siguiente toca ir viendo foto a foto, seleccionar, retocar… en fin. El resultado está listo aquí en el blog. Quedó bastante bien para no ser experta en fotografía y trabajar por primera vez en interior. Creo que la casa y las modelos ayudaron mucho a mejorar el resultado.